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Incendios

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La extinción

Una vez que se ha conocido la existencia de un incendio se debe procurar su extinción lo más rápidamente posible para evitar que el fuego alcance grandes proporciones y se propague con facilidad.

La extinción del incendio consiste en lograr que cese el fuego mediante una actuación del hombre que rompa o debilite el que se ha denominado "triángulo del fuego" causante de la combustión y formado por el combustible, el oxígeno y el calor.

Esta actuación puede ser de dos formas.

Actuación directa

Se basa en sofocar las llamas actuando directamente sobre el combustible vegetal que está ardiendo, con uno de los objetivos siguientes:

  • Desplazamiento violento del aire próximo a las llamas mediante el empleo de bate fuegos.
  • Enfriamiento y aislamiento del aire del combustible que esté ardiendo con agua (sola o mezclada con retardantes) o con tierra. Dispersión del combustible por medio de rastrillos u otras herramientas.
ACTUACIÓN DIRECTA
Objetivo Procedimiento
Desplazamiento del aire próximo a las llamas Empleo de batefuegos
Enfriamiento y aislamiento del combustible en ignición Empleo del agua y retardantes.Empleo de tierra
Dispersión del combustible en ignición Empleo de rastrillos u otras herramientas


Actuación indirecta.

En la actuación indirecta en vez de sofocar las llamas, se trata de aislar el combustible que se está quemando hasta que se consuma totalmente y el fuego se apague, existiendo para ello dos objetivos:

  • Eliminación del combustible existente próximo al fuego mediante apertura de fajas limpias de vegetación, por medios manuales o con máquinas, o quemando la vegetación por medio de contrafuegos
  • Disminución de la capacidad de arder del combustible humedeciéndolo con agua o impregnándolo con productos retardantes.
ACTUACIÓN INDIRECTA
Objetivo Procedimiento
Eliminación del combustible Apertura de Fajas manuales.Apertura de Fajas mecanizadas.Cortafuegos
Disminución de la capacidad de arder del combustible Empleo del agua.Empleo de retardantes

El ataque es la actuación que se inicia con el fuego incipiente y se mantiene mientras el incendio avance por alguno de sus frentes, es decir, mientras el incendio está activo.

Cuando ningún frente avanza, se pasa entonces a la fase de control que consiste en tener rodeado todo el borde del incendio de una faja, sin combustible y dejando el suelo mineral al descubierto, que se denomina "línea de control" y que impide que el fuego se propague fuera del perímetro quemado. Esta "línea de control" se habrá ido formando, durante el ataque al incendio, en base a:

  • Zonas en las que no existe combustible porque ya se ha extinguido el fuego que lo ha quemado.
  • Zonas en que se ha eliminado manual o mecánicamente la vegetación.
  • Barreras naturales (ríos, eriales, roquedas, etc. ) o artificiales (caminos, líneas de ferrocarril, cortafuegos, etc.) que impiden el avance del fuego

Se dice entonces que el incendio está controlado.

Por último, en la liquidación se apaga totalmente el fuego, fundamentalmente en el borde de incendio, pero procurando también apagar los focos que quedan en el interior, con el fin de evitar que por la acción del viento puedan saltar pavesas a las zonas no quemadas y reproducirse así el incendio. Al final de esta fase el incendio está extinguido...

Para el desarrollo de estas tres fases del incendio se pueden seguir dos métodos de extinción, según que se actúe directamente o indirectamente sobre el combustible en ignición.


Métodos de ataque directo

Este método de ataque consiste en la actuación directa contra las llamas en el borde del incendio mediante alguno de los procedimientos indicados anteriormente.

Esta actuación puede tener apoyo de descargas de agua que facilitarán la tarea al enfriar el combustible y disminuir la intensidad del fuego. Al ir apagando los bordes del incendio se va estableciendo la "línea de control" mediante la apertura de una faja, alrededor del perímetro, dejando el suelo mineral al descubierto, utilizando para ello las herramientas adecuadas de corte y raspado.

Este método directo también se aplica en la fase de liquidación rematando los focos interiores que hayan quedado.

Empleo de bate fuegos

Empleo de bate fuegos
En este procedimiento se utilizan bate fuegos que pueden ser ramas verdes cortadas en el lugar del incendio o las herramientas conocidas por este nombre que suelen estar constituidas por una placa de goma o de varillas y un mango largo. Con estos bate fuegos se dan golpes secos en la base de la llama, procurando mantenerlo unos momentos sobre el suelo antes de levantarlo para iniciar el golpe siguiente y de esta manera se va sofocando el fuego.

Los golpes deben darse hacia el interior del incendio para que las pavesas o brasas que puedan saltar, como consecuencia de dichos golpes, caigan dentro de la superficie quemada.

La utilización de bate fuegos se hace en fuegos incipientes o de frente débiles y con combustibles ligeros.

Empleo del agua y retardantes

El agua es un medio fundamental en la extinción del incendio pues a la vez que enfría al combustible lo aísla del aire con lo que rápidamente sé consigue apagar el fuego.

Se utiliza tanto por medios terrestres, cuando se dispone de extintores de mochila o vehículos auto bombas, como por medios aéreos, aviones o helicópteros, con depósitos de carga de agua.

En el ataque directo al fuego, el personal de tierra provisto de extintor o manguera debe dirigir el chorro de agua a la base de las llamas en sentido tangencial al borde del incendio para conseguir el máximo aprovechamiento.

Cuando se emplean medios aéreos el agua es descargada sobre los frentes del incendio disminuyendo así la actividad de los mismos.

La limitación del procedimiento está en la disponibilidad de agua, que no siempre abunda en los montes y su transporte en vehículos hasta las proximidades del incendio, lo que a veces no es posible por las dificulades de acceso.


Empleo de Ramas Verdes

Se puede conseguir una mayor eficacia si el agua se mezcla con productos químicos retardantes.

En el caso de utilizar extintores de mochila, por su capacidad limitada, cuando haya escasez de agua, conviene reservar su uso para atacar fuegos incipientes o tareas de liquidación y remate.

Empleo de tierra

El lanzamiento de tierra sobre el combustible en ignición tiene como finalidad separarlo del aire a la vez que se contribuye a enfriarlo.

La herramienta más adecuada para esta labor es la pala que se debe utilizar para echar de golpe, sin esparcir, la tierra sobre la base de las llamas de forma regular y continuada, por ello cuando no se dispone de mucha tierra es preferible apilarla previamente.

También se utiliza en la fase de liquidación para apagar los rescoldos o brasas que quedan en el borde y dentro del perímetro de la zona quemada.

Debe procurarse emplear tierra mineral con poco contenido de materia orgánica, pues al ser esta combustible la eficacia sería mucho menor.

Empleo del Agua

Cuando en los bordes del incendio quedan brasas puede recurrirse también al enfriamiento del combustible dispersándolo mediante rastrillos, rastrillos-azadas o herramientas similares.

Este procedimiento no es conveniente emplearlo para combatir las llamas y su uso es adecuado para la fase de liquidación.

Métodos de ataque indirecto

La línea defensa
El método de ataque indirecto tiene como objetivo aislar el combustible que está ardiendo de la vegetación que lo rodea, mediante la apertura de unas fajas de suelo mineral sin combustible, denominadas "líneas de defensa", a cierta distancia del perímetro del incendio, quemando el combustible intermedio por medio del uso del fuego o utilizando agua y retardantes químicos.

Estas líneas de defensa se apoyarán en las barreras naturales o artificiales que puedan existir y su objetivo principal será detener el avance del fuego, así como facilitar un posterior ataque directo para su control y liquidación.

Se puede considerar tres procedimientos en el método de ataque indirecto.

  • Apertura de la línea de defensa.
  • El contrafuego.
  • El empleo de agua y retardantes.

Utilización del método.

  • Incendios de Superficie en que las llamas son altas (mayores de 2 m de altura) y con gran desprendimiento de calor y humos.
  • Incendios de copas.
  • Incendios en terrenos de topografía complicada cubiertas de vegetación muy densa.
  • Cuando por los fuertes vientos el fuego avanza rápidamente y saltan con facilidad chispas o pavesas.
  • Siempre que pueda existir riesgo para los combatientes en el ataque directo.

La gran ventaja de este método radica en la seguridad y comodidad que supone para el personal que interviene en la extinción al no tener que trabajar en el borde del incendio.

Por el contrario su empleo hace que se prolongue más la duración de la extinción que si se atacase el fuego directamente, debiéndose controlar un mayor perímetro de zona quemada y perdiéndose más vegetación.

Tipos de incendios

Según el estrato o piso del monte por el que se propaga el fuego se distinguen tres tipos de incendios:

  • De superficie
  • De copas
  • De subsuelo

Incendios de superficie

Incendios de superficie
Se extienden superficialmente sobre el terreno quemando la vegetación herbácea y los matorrales, así como los restos y despojos vegetales (leñas muertas, hojarasca, etc.), sin apenas afectar al arbolado existente.

Dadas las características de estos combustibles, que arden con facilidad, los incendios de superficie son los más frecuentes y suelen ser el origen de los otros tipos.














Incendios de copas

Incendios de copas
Se propagan a través de las copas de los árboles siendo, los que avanzan mas rápidamente debido a que a esa altura el viento sopla con mas fuerza que a nivel de suelo.

Generalmente afectan a las masas arboladas debido a la propagación del incendio de superficie, producido en el soto bosque de las mismas y son los que presentan mayores dificultades para su extinción.

Incendios de subsuelo

Incendios de subsuelo
Avanzan quemando la materia orgánica seca y las raíces existentes debajo del suelo. Son fuegos lentos de propagación, sin llamas y con escaso desprendimiento de humo, por lo que a veces su localización es difícil y suelen durar mucho tiempo al no ser fáciles de combatir y, en general, se producen en contadas ocasiones.

No siempre estos tres tipos de incendios se producirán de forma aislada, sino que muchas veces se tendrá una combinación de ellos, en especial, los de superficie y copas que se propagan simultáneamente, aunque con distinta velocidad.












Formas y partes de un incendio

Partes de un incendio
Iniciado el fuego en un punto, las llamas se van extendiendo a su alrededor formándose una línea perimetral que va ardiendo y quedando en su interior una zona ya quemada.

Si el terreno fuese llano, la vegetación fuese uniforme y no soplase viento, el fuego avanzaría, por igual, en todas las direcciones, el perímetro del incendio sería entonces circular.

Cuando sopla viento o el terreno es inclinado el perímetro en llamas suele adoptar una forma de elipse y el fuego tiene distinta intensidad y velocidad en distintos puntos de dicho perímetro. Por ello en el incendio se pueden distinguir las siguientes partes:

  • Borde: Línea perimetral que está ardiendo.
  • Cabeza o frente: Extremo de la elipse por donde avanza mas rápidamente el fuego.
  • Flancos: Bordes laterales de la elipse.
  • Cola: Extremo de la elipse en donde el fuego avanza con lentitud.
Formas de un incendio
El frente avanza más rápido cuanto más fuerte es el viento o más inclinado el terreno pues las llamas van desecando el combustible, que está sin arder, lo que facilita su ignición, y al mismo tiempo la elipse se va haciendo más alargada.

En los flancos y cola, por el contrario, el fuego no encuentra estas condiciones en la vegetación y avanza más despacio y por ello serán los lados por los que se pueda atacar el fuego directamente.

Ahora bien, en general, la forma del fuego no será elíptica pues cambios en la composición de la vegetación, barreras naturales, o variaciones del terreno, harán que el borde del incendio adquiera un contorno irregular con la aparición de dedos o lenguas de frente y entrantes o bolsas en los que la progresión del fuego será menor.

Factores que determinan el comportamiento del fuego

Existe un conjunto de factores que determinan el comportamiento del fuego y, por tanto, la forma en que va a evolucionar el incendio. Estos factores se agrupan del modo siguiente:

  • Los combustibles vegetales.
  • Los factores climatológicos.
  • La topografía del terreno.

Los combustibles vegetales al ser un elemento del triángulo del fuego son indispensables para que el mismo se produzca y las condiciones que presenten como el tamaño, distribución, o el contenido en humedad, son decisivos para el comportamiento del fuego.

Por otra parte, el factor combustible es el único de los tres sobre el que el hombre puede actuar para controlar o extinguir el incendio.

Los factores climatológicos inciden sobre el estado de los combustibles a través de la humedad y la temperatura y sobre la propagación del fuego por el viento.

En cuanto a la topografía es el mas constante de todos y modifica las características, tanto de los combustibles como del clima.

Los combustibles vegetales

En el monte los combustibles vegetales existentes comprenden todas las clases de plantas vivas y los restos y despojos de estas plantas.

Por tanto una primera clasificación de los combustibles vegetales puede ser la siguiente:

  • Combustibles vivos: hierbas, matas, arbustos y árboles.
  • Combustibles muertos: tocones, ramas caídas, hojarasca y pasto seco.

Tanto unos como otros influirán sobre el fuego según presenten una serie de condiciones entre las que cabe destacar:

  • Grado de combustibilidad.
  • Cantidad de combustible.
  • Densidad de la vegetación.
  • Estratificación de la vegetación.
  • Humedad del combustible.

Grado de combustibilidad

La combustibilidad se refiere a la mayor o menor facilidad que tienen los combustibles para arder y atendiendo a la misma se pueden distinguir:

  • Combustibles ligeros: Constituidos por hojas, acículas, hierbas, matorral, arbustos, etc.; que arden con gran rapidez.
  • Combustibles pesados: Formados por troncos, ramas, raíces, etc.; que son lentamente consumidos por el fuego.

En un incendio, el avance del fuego dependerá de que en el tipo de vegetación predominen los combustibles ligeros o pesados.

Así se tiene que la velocidad de propagación será decreciente según el siguiente orden:

  • Pastos.
  • Matorral.
  • Vegetación arbustiva.
  • Arboleda con soto bosque.
  • Arboleda sin soto bosque.

También hay que tener en cuenta que el grado de combustibilidad aumenta en aquellas especies que contienen determinadas sustancias químicas volátiles. Así los pinos, por contener resinas, arden mejor que otras especies que carecen de este producto.

Por esta razón el fuego se propaga mas rápidamente en las masas arboladas formadas por una sola especie, por ejemplo en un pinar, que en las que se mezclan pinos con otras especies frondosas: encinas, alcornoques o quejigos.

Cantidad de combustible

La cantidad de combustible, tanto vivo como muerto, por unidad de superficie, es otro factor a tener en cuenta pues cuanto más combustible haya mas intensidad alcanzara el fuego.

La acumulación de residuos y despojos formados por los restos de podas y cortas, no eliminados, pueden contribuir de manera decisiva a la propagación de los incendios.

De aquí la importancia de mantener los montes limpios de estos materiales muertos para disminuir el riesgo de incendios y facilitar la extinción.

Densidad de la vegetación

La densidad es el grado de cobertura del suelo por la vegetación existente sobre el mismo e indica la mayor o menor proximidad de unas plantas a otras, lo que condiciona la velocidad de propagación del fuego.

Si la densidad es alta apenas habrá interrupción en el combustible y el fuego se propagará rápidamente a través del mismo.

A medida que la densidad vaya disminuyendo, existirán áreas sin combustible y el fuego encontrará más dificultades para su propagación.

Estratificación de la vegetación

La distribución de la vegetación según un plano vertical se denomina estratificación y se divide en una serie de niveles o estratos de diferentes alturas según se trate de pastos, matas, arbustos o arbolado. Simplificando pueden distinguirse dos casos:

  • Estratificación continua: Los distintos estratos se superponen por lo que el fuego puede pasar de unos a otros. Con ello se favorece el que un incendio de superficie se transforme en un incendio de copas.
  • Estratificación discontinua: No existe continuidad en los estratos, como sucede en una masa arbolada podada y limpia de matorral, pero que mantiene un tapiz herbáceo. En este caso si se inicia un incendio de superficie difícilmente pasar a las copas.

La humedad del combustible

El contenido en agua de los combustibles tiene gran importancia en el comportamiento de fuego por su influencia en la posibilidad que se inicie la combustión y en el posterior desarrollo de la misma.

La aplicación de calor a un combustible con alto porcentaje de humedad ha de servir primero para evaporar el exceso de agua antes que se alcance el punto de ignición, y posteriormente cuanto más seco este el combustible más rápidamente se quemará y mayor altura alcanzarán las llamas, lo que favorecerá la propagación del fuego a las copas de los árboles.

Como los combustibles muertos tienen menor humedad que los vivos, arderán con más facilidad y, por tanto, su abundancia en el monte aumentará el riesgo de incendios.

En las condiciones de humedad del combustible está basada la utilización del agua y los retardantes en el ataque indirecto al fuego, pues al humedecer o impregnar con estos productos la vegetación que no ha ardido, se impide el avance de las llamas a través de la misma.

Los factores climatológicos

Los distintos factores que configuran la situación meteorológica de la zona en que se produce un incendio condicionan su evolución, debido a su influencia en los tres componentes del triángulo del fuego.

Entre dichos factores los que tienen una mayor incidencia son los siguientes:

  • El viento.
  • La humedad.
  • La temperatura.

El viento

Es sin duda el más importante de los tres, especialmente por determinar, en gran medida, la velocidad de propagación del fuego.

Debido a la distribución de las tierras y de los mares y el cambio de las estaciones del año, sobre la superficie de la tierra se producen diferencias de temperaturas de unas regiones a otras que originan movimientos horizontales de aire que constituyen los vientos generales.

Por otra parte en áreas determinadas y debido también a diferencias de temperaturas entre el día y la noche o entre distintas situaciones topográficas surgen los vientos locales, cuya acción se sumará a la vez que la de los vientos generales.

Estos vientos locales afectan muy directamente al comportamiento del fuego y a su vez las variaciones de calor del incendio modifican las características del viento local, produciendo corrientes ascendentes o remolinos.

De estos vientos los que presentan mayor interés en la lucha contra el fuego son los vientos de ladera y los vientos de valle, cuya aparición está muy ligada a la topografía del terreno.

Vientos de ladera
* Vientos de ladera.

Durante el día en las laderas de las montañas el aire se calienta más en las partes bajas que en las altas por lo que, por convección, tienden a subir formándose los vientos de ladera ascendentes.

Estos vientos son más intensos en las solanas, por recibir más calor, que en las umbrías, con frecuencia pueden ser turbulentos y su velocidad está comprendida entre 6 y 7 Km./h..

Por la noche, el aire de las zonas altas de las laderas se enfría más rápidamente que en las bajas y al ser más pesado tiende a bajar por la acción de la gravedad, dando lugar a los vientos de ladera descendentes.

Los vientos descendentes son más estables que los ascendentes y su velocidad bastante menor, variando entre los 1 a 3 Km./h.

Vientos de valle
* Vientos de valle.

En los valles en pendiente formados por dos laderas enfrentadas que se unen por su parte inferior, aparecen, por las mismas razones que en el caso anterior, los vientos de valle, que presentan una mayor intensidad.

Así la velocidad de los vientos de valle ascendentes, durante el día, oscila entre los 16 y 30 Km./h. y los vientos descendentes, durante la noche, entre los 12 y 25 Km./h.

  • Acción del viento sobre el incendio.

El viento es un factor determinante de la intensidad, dirección y velocidad de propagación del fuego y, por tanto, significa un condicionante fundamental en la lucha contra los incendios forestales.

Los principales efectos del viento sobre el incendio son los siguientes:

  • Desecación de la vegetación que no ha sido afectada por el fuego, adelantando el momento de su quema.
  • Avivar el fuego mediante la aportación de mayores cantidades de oxígeno a la

combustión.

  • Propagación de las llamas hacia el combustible que está sin arder provocando su ignición.
  • Desplazamiento de chispas o pavesas a zonas no incendiadas que ocasionarán focos secundarios en el incendio.
  • Cambios imprevisibles en el avance del fuego como consecuencia de las variaciones en la velocidad y la dirección del viento.

En general, cuanto mayor sea la velocidad del viento mayor será la intensidad y velocidad de propagación del fuego.

En relación a los cambios de dirección del viento sus efectos no siempre serán negativos, pues un cambio en el sentido contrario al avance del fuego puede contribuir a su extinción.

La humedad atmosférica

La humedad relativa del aire, que determina el contenido en vapor de agua del mismo, influye en el comportamiento del fuego en la medida en que determina la humedad del combustible.

Por consiguiente, cuanto menor sea la humedad relativa del aire los combustibles estarán más secos y, por tanto arderán más rápidamente, en cambio, si la humedad relativa es alta los combustibles estarán más húmedos y se quemarán con más dificultad.

El hecho de que la humedad relativa suela ser menor durante el día que por la noche favorece que la vegetación presente mayor facilidad para arder en las horas diurnas.

Como en las áreas con vegetación arbolada se crea un microclima más húmedo que en las que están cubiertas de matorral, en estas será mayor el riesgo de incendios.

La temperatura

La temperatura cuando alcanza valores elevados, como sucede en los meses de verano, puede contribuir a la iniciación y propagación del fuego al producir los siguientes efectos:

  • La desecación de los combustibles que será mayor cuanto más alta sea la temperatura.
  • El calentamiento del suelo que originará, por convección, corrientes ascendentes de aire.

Estos efectos tendrán mayor incidencia en las horas de máxima insolación que son las primeras horas de la tarde y por tanto serán también las de mayor riesgo de incendios.

La topografía del terreno

Debido a que los terrenos forestales corresponden, en general, a zonas de montaña, suelen presentar una orografía muy complicada con pendientes elevadas, alternancia de crestas y valles, cortados, etc., lo que determina una gran influencia en el comportamiento del fuego, no sólo por sus efectos directos, sino también porque esta configuración del terreno condiciona las características de los otros factores: la vegetación y la climatología.

Los tres elementos de la topografía más importantes para los incendios son:

  • La pendiente.
  • La exposición.
  • El relieve.

La pendiente

Los terrenos en pendiente favorecen la continuidad vertical de la vegetación y la aparición de los vientos de ladera ya considerados, por tanto, facilitarán la propagación del incendio.

Cuando el fuego avanza ascendiendo por una ladera, su velocidad aumenta al aumentar la pendiente debido a que:

  • Los combustibles están más próximos.
  • El viento ascendente va desecando la vegetación antes de que llegue el fuego.
  • Aumenta la velocidad del viento.
  • Se forman corrientes de convección.

Se ha estimado que la velocidad de propagación se duplica en una pendiente del 10 por 100 y se cuadruplica en una del 20 por 100.

El fuego puede también avanzar ladera abajo, bien porque sea un incendio de gran intensidad o bien porque los vientos sean descendentes, como suele ocurrir de noche. Entonces el avance se hace más lento.

La exposición

Según que una ladera esté, orientada al Sur, solana, o al Norte, umbría, las cantidades de calor del sol que recibe son distintas y como consecuencia también tienen distinta cantidad de combustible.

En general las solanas están sometidas a una mayor insolación por lo que tienen menor humedad y menos vegetación que las umbrías y además en las solanas se formarán con más frecuencia corrientes de convección ascendentes, por lo que el fuego avanza más rápidamente.

El relieve

Si el relieve forma valles estrechos o vaguadas el fuego puede pasar con facilidad de una ladera a otra y también hay que tener en cuenta que pueden actuar como verdaderas chimeneas en las que los vientos de valle que se formen pueden alcanzar gran velocidad y con ellos las llamas del fuego que propagan.

Esto puede crear situaciones de alto riesgo para el personal que trabaja en la extinción.

La predicción del comportamiento del fuego

Teniendo en cuenta la influencia de estos factores que se han analizado, se puede predecir de modo estimado, cuál va a ser el comportamiento del fuego, lo que permitirá a los responsables de las tareas de extinción tomar una serie de decisiones como pueden ser:

  • Métodos de ataque al fuego a emplear.
  • Estimación de recursos humanos y materiales necesarios.
  • Despliegue de los recursos.
  • Medidas de seguridad para el personal que interviene en la extinción.

Las variables más importantes a considerar para esta predicción son las siguientes:

1. Velocidad de propagación, definida por la distancia que recorre el fuego en un tiempo determinado, que será distinta para el frente, los flancos o la cola del incendio y que condiciona su crecimiento en superficie. 2. Altura de las llamas, dependiente del tipo de combustible que arde y determinante de que el personal pueda acercarse o no al fuego. 3. Intensidad de calor, que es la energía desprendida por el incendio y que igualmente influye en la posibilidad de acercarse al mismo.

Así por ejemplo, si lo que arde es una zona de pastos, al ser un combustible ligero, se puede estimar que la velocidad de propagación será alta, y en cambio la altura de las llamas será pequeña, por tanto el personal podrá actuar directamente en el borde del incendio, sin grave riesgo de accidente.

Por el contrario, cuando se produce un incendio en un área con gran acumulación de combustibles muertos, como los despojos de una corta, el fuego avanzará lentamente pero se producirán llamas altas y desprendimiento intenso de calor por lo que ni nos plantearemos atacar directamente al fuego con nuestros medios.