La prueba zulú

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o prueba de los muchachos zulúes es una historia que aparece en el Manual del Lobato de Baden Powell, en 1916 y es usada como base para el juego del mismo nombre.

Esto es lo que cuenta BP en el libro:

Antes de ser admitidos como Scouts y guerreros, tenían que pasar duras pruebas. He aquí lo que les era preciso hacer:

Cuando un muchacho tenía la edad necesaria para ser guerrero, se le despojaba de sus vestidos y se les pintaba todo el cuerpo de blanco; se les daba en seguida un escudo para que se protegiese, y una pequeña lanza para que con ella pudiera matar a los animales y a sus enemigos, y se le abandonaba en la selva.

Si se dejaba ver de alguien mientras conservaba sobre su cuerpo algo de pintura blanca, debía ser cazado y muerto, en la inteligencia de que la pintura tardaba un mes para caerse por sí sola, pues no podía ser lavada.

Durante un mes, el muchacho veíase forzado a ocultarse en la selva y a vivir de la mejor manera posible. Tenía que seguir las huellas de los venados, deslizarse sin ser visto hasta poder alcanzarlos para darles muerte y obtener de ese modo alimento y vestido. Tenía que encender, frotando dos leños, la fogata para cocinar sus alimentos, pues no llevaba fósforos ni bolsillos en qué guardarlos. Debía ser precavido para que el fuego de su hoguera no hiciese demasiado humo y lo descubrieran, dando así lugar a que lo cazaran.

Érale necesario recorrer grandes distancias, trepar árboles y pasar a nado los ríos para poder escapar de sus perseguidores; tenía que ser valiente para defenderse de los leones y otrs animales salvajes que pudieran atacarle; debía saber cuales plantas eran comestibles y cuáles venenosas; fabricar sus utensilios de cocina con corteza de árbol o con barro; construir su propia choza y tenerla bien oculta.

había de poner especial cuidado en no dejar tras sí huella ninguna a causa de la cual lograran seguirle la pista. Si roncaba durante el sueño podía ser descubierto por sus enemigo; por tanto, necesitaba enseñarse a mantener la boca siempre cerrada y a respirar por la nariz sin hacer ruido.

Durante un mes se veía obligado a vivir esta clase de vida; unas veces con un calor abrasador y otras en medio del frío y la lluvia.

Cuando al fin la pintura blanca había desaparecido de su cuerpo, podían volver a su ciudad en la que era recibido con grandes muestras de regocijo, y tomaba desde luego su lugar entre los guerreros de la tribu.

Ya podía entonces continuar su carrera, y llegar a ser, según su bravura, un Ring-Kop, es decir un guerrero de verdad; y podía usar un anillo en la cabeza y continuar de este modo hasta adquirir el honroso título de Lobo.

Ya podéis vosotros imaginaros que muchos de los muchachos que se sujetaban a esta prueba, no llegaban al final. Algunos morían devorados por fieras, otros asesinados por los hombres; y muchos se ahogaban o parecían de hambre o de frío. solamente los mejores de entre ellos salían adelante, demostrando que realmente eran hombres.